El esfuerzo de Lutero y Melanchton por reformar la doctrina y prácticas de la Iglesia a fin de que ella fuera fiel a Cristo y a las enseñanzas bíblicas encontró resistencia y rechazo. Pero, a pesar de ello, se mantuvieron unidos para divulgar y promover el redescubrimiento del Evangelio, la obra de la gracia de Dios en Cristo a través del mensaje bíblico.