Este milagro aparece en Mateo y Marcos quienes nos dejan saber dónde había estado el Señor, el día anterior, en la ciudad de Betanía, probablemente en la casa de sus amigos Lázaro, Maria y Marta, pero él estuvo allí en la noche porque en el día había estado en un lugar profético o un evento profético, su entrada a Jerusalén según lo profetizado desde la antigüedad, desde la fiesta de los tabernáculos Lv 27:40 y también por el profeta Zacarías en el cap. 9:9 como lo puedes leer allí.