Cuando amas en verdad a Dios por sobre todas las cosas, los mandamientos dejan de ser vistos como mandamientos y transforman tu vida a un estado natural de correspondencia a ese amor tan grande que él ha dado primero, esto, a su vez, se trasmite a todas las áreas de nuestras vidas, y todo lo que nos rodea entra en plenitud de amor, paz, felicidad. La vida adquiere el verdadero sentido, amar a Dios y amar al prójimo. Y ¿por qué esto es lo más importante de toda nuestra vida? Acompáñame a meditarlo reflexionarlo a la luz de la Palabra.