Afganistán, un país enclavado en el corazón de Asia, con fronteras al oeste con la República Islámica de Irán, al sur y al este con Pakistán y en el norte con las ex repúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y con la República Popular China a través del corredor de Wakhan, un país curtido por guerras que alcanzó su independencia en el Siglo XVIII y regido por una monarquía hasta 1973 cuando se convirtió en República, hasta que en 1978 se produjo un golpe de Estado que llevó al poder a Nur Muhammad Taraki, un líder de perfil comunista que sella la ingerencia de la ex URSS con la firma del tratado de Ayuda Mutua entre Moscú y Kabul, lo que dará origen al levantamiento de los Mujaidines, con apoyo de los EE.UU. y la consecuente invasión soviética al año siguiente, un conflicto que finalizó con el retiro de los soviéticos en 1989, en el marco de batallas ganadas y una guerra perdida, y dejando a Afganistán sumido en una cruenta y sangrienta guerra civil.