La rivalidad entre el Reino de Arabia Saudita y la República Islámica de Irán durante siglos se ha debatido en el campo religioso desde la muerte de Mahoma y los posteriores asesinatos de Alí, yerno del profeta, y sus hijos Hussein y Hassan, lo que dio lugar al cisma religioso musulmán entre las ramas sunita y chiita, y hasta 1980 el Reino, cuna del Islam se veía así mismo como líder del mundo musulmán, sin embargo tras la revolución iraní en 1979 y el establecimiento de una teocracia chiita, Teherán desde entonces ha exportado ese modelo religioso político y se vale de sus proxis, y por lo tanto aquella rivalidad religiosa hoy constituye una confrontación geopolítica que no sólo involucra a los países de Oriente Medio sino también a actores estatales extra regionales.