Aceptar los tiempos de crisis, aquellos donde la sombra aparece; suele aparecer sin avisos previos pero viene a mostrarnos lo que realmente debemos aprender. Comprender que es la sombra personal la que contribuye a las guerras en el mundo y por lo mismo, trabajar arduamente en ellas, es un acto de Paz. Para la guerra nada, ni siquiera nuestras básicas reacciones, aceptación profunda de las mismas pero dejándoles pasar, aprovechando su energía para que emerja una nueva conciencia. Los 3 venenos la ira, el miedo y la ignorancia. Recordar que siempre estamos acompañados del Alma y de un potencial sanador, el cual al ser realmente atendido, sabrá llevarnos a buen puerto. Nada te turbe, nada te espante, Dios no se muda.