Los eventos traumáticos son grabados en el sistema energético vital, se convierten en impresiones que deben ser procesadas, asimiladas aprendidas a través de la línea de la transmutación que implica que aprendamos la lección de la levedad dejar pasar aprender y liberar. Sino podemos transitarlo de esta manera queda impreso en la red etérica y sigue un patrón de desarrollo que se manifiesta cíclicamente en el cuerpo con cierta periodicidad. Veamos un ejemplo: Un sentimiento de tristeza por una pérdida en primeros 28 años, puede manifestarse 14 a 28 años después como un cáncer de pulmón. En este tiempo silencioso se nutre con emociones y pensamientos que se retroalimentan de memorias y experiencias que tienen resonancia con el primer trauma. Entonces cada 7 o 14 o 21 o 28 años, puede aparecer síntomas dependientes de los órganos de cada uno de los 3 polos neurosensorial, rítmico o cardiorrespiratorio y metabólico-motriz Que incluye el Sistema Digestivo y Gonadal. La enfermedad conlleva un ritmo relacionado con el trauma original a lo largo de los diferentes Septenios.