Eugenia Russian es una valiente monja que ya sufrió los ataques de la contra cuando hace unos meses quemaron la sede de la fundación que preside con ella y todo el personal dentro. Lleva 27 años como religiosa con las Misioneras de Cristo Jesús trabajando con los pueblos indígenas y desde hace 12 años se dedica a atender comunidades vulnerables y a defender los DDHH.
Ha venido a Europa a reunirse con organismos internacionales en Ginebra y suele presentarse en la OEA, en la ONU y otros organismos internacionales, denunciando las violaciones de DDHH y como las trasnacionales acaban con la madre tierra, comercializan y convierten la vída en una mercancía.
La fundación que preside, y a la que representa, “La Fundación Latinoamericana por los Derechos Humanos y el Desarrollo Social (FUNDALATIN) es una ONG venezolana, que ya fue reconocida en 1987 con el premio “Mensajero de la Paz” que otorga la Organización de las Naciones Unidas. También se encuentra debidamente acreditada ante la Organización de Estados Americanos (OEA), desde el 2005 y además tiene reconocido el Estatus Consultivo Especial dentro del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde el año 2015.