"Despues de la emergencia: a quién tenemos que cuidar" I parte
En Galicia sabemos que una tragedia no termina cuando se apagan las sirenas. Lo entendimos en Angrois.
Cuando pasa lo peor, cuando desaparece la urgencia y el ruido, comienza otra fase mucho más silenciosa, pero igual de importante: la de las consecuencias emocionales.
Después de una emergencia solemos pensar en las personas heridas, y es lógico. Pero el impacto no se limita solo a ellas.
Afecta a quienes estuvieron en el lugar, a quienes escaparon por poco, a las familias que pasaron horas sin noticias, a personas atrapadas sin información, a profesionales y voluntarios que ayudaron, dejando sus emociones en segundo plano para poder actuar.