El Santo Grial, como se conoce al cáliz con el que Jesucristo celebró la Última Cena, ha dejado de ser un mito y una leyenda, para convertirse en una pieza sagrada y arqueológica, que se encuentra en la actualidad en la Catedral de Valencia, adonde llegó tras ser conservado durante prácticamente dos siglos, en el Monasterio de San Juan de la Peña en Jaca. Así lo explicó ayer en Fraga, el profesor Sergio Solsona, en una charla en la que habló de este mito y de la realidad del santo cáliz y que sirvió para cerrar las Jornadas de Cultura Medieval que organizó La Magia Cultural del Baix Cinca.