La entronización de un papa marca el inicio oficial de su pontificado y simboliza la continuidad del liderazgo espiritual en la Iglesia Católica. A través de una solemne ceremonia, el nuevo pontífice recibe signos distintivos como el palio, que representa su misión pastoral, y el Anillo del Pescador, que reafirma su autoridad como sucesor de San Pedro. Más que un evento litúrgico, se trata del primer mensaje del papa al mundo, en el que expone sus prioridades y visión para la Iglesia en un momento histórico clave.