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La unidad en la que se creó el mundo no fue bien recibida por Adán ni por quienes vinieron después. La historia de Babel y la dispersión de la humanidad pone de manifiesto la ruptura de la unidad causada por el pecado. El Espíritu es quien restablece la unidad de lo que se había dispersado, tal como estuvo presente y activo cuando el mundo fue creado en su unidad original.
Nuestro mundo, nuestras realidades aun sufren de esta herida de falta de unidad y hoy la Iglesia, reunida en oración con María, la madre del Señor pide el avivamiento del Espíritu: Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra.
By Padre Luis M Flores AlvaLa unidad en la que se creó el mundo no fue bien recibida por Adán ni por quienes vinieron después. La historia de Babel y la dispersión de la humanidad pone de manifiesto la ruptura de la unidad causada por el pecado. El Espíritu es quien restablece la unidad de lo que se había dispersado, tal como estuvo presente y activo cuando el mundo fue creado en su unidad original.
Nuestro mundo, nuestras realidades aun sufren de esta herida de falta de unidad y hoy la Iglesia, reunida en oración con María, la madre del Señor pide el avivamiento del Espíritu: Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra.