Aunque pase el otoño seguiré sonriendo
y adornando los días de colores de tierra,
llorando las mañanas,
ocultando las noches tras las nubes
que vuelan a ras de nuestra piel.
Ella busca y te encuentra
tras la sonrisa oculta e infeliz
del que ve que todo sucede al otro lado.
En cada puerto,
en cada rostro descubriré
que no estas echa para mi,
y hasta el final de mi existencia
esperare la recompensa,
y te echaré a los perros,
ellos darán buena cuenta de tu destino,
y en cada mano se encontrará la justa medida de todo,
de mitos y realidades, de amores y desalientos,
de “te quieros” olvidados,
de un no para cada ocasión,
de una lágrima para cada momento,
de tiempos en los que todo era venidero,
de promesas, de infinitas caricias sin final,
sin menosprecio.
Que tiempos donde no había fronteras
donde los únicos muros
separaban el deseo con otros de porcelana,
separaban las palabras que caían con un beso de una mirada
que envidia le tengo al tiempo,
si comparo lo pasado
con este presente efímero, inalcanzable, incierto.
Chema Muñoz©