Hoy quiero hablarte de algo que me fascina y, al mismo tiempo, me preocupa profundamente: la inteligencia artificial. Sí, herramientas como ChatGPT pueden ser increíbles, pueden ayudarnos a organizarnos, a escribir, a inspirarnos… pero también siento miedo. Miedo de que dejemos de pensar, de sentir, de escucharnos. Miedo de que acabemos consultando a una inteligencia artificial para absolutamente todo: para tomar decisiones sobre nuestra vida, para entender nuestras emociones, para saber qué hacer cuando estamos perdidos.