Hoy quiero hablarte de algo muy personal… mi relación con lo que algunos llaman Dios.
No desde la religión, ni desde lo que nos enseñaron en la Iglesia… sino desde lo que yo siento, desde lo que yo he ido descubriendo con el tiempo.
No creo en un Dios que castiga, ni en reglas que te dicen cómo debes vivir para “merecer el cielo”.
Creo en algo más simple, más libre: el amor, la vida, el universo… esa energía que te acompaña, te enseña y te transforma.
Hoy quiero compartirte por qué no me identifico con la Iglesia Católica y en qué sí creo: una espiritualidad sin miedo, sin culpa, y llena de amor.