A veces las prisas y exigencias del día a día absorben lo mejor de nosotros, dejando el cansancio y la poca paciencia como resultado, el cual tristemente transmitimos, a quienes más queremos.
A veces las prisas y exigencias del día a día absorben lo mejor de nosotros, dejando el cansancio y la poca paciencia como resultado, el cual tristemente transmitimos, a quienes más queremos.