La alegria de saber que Jesús, nuestra cabeza, está en el cielo y un día podremos gozar con Él. Vivamos con alegria la certeza de que Cristo, mediante su espíritu, nos acompaña hasta el fin de los tiempos.
La alegria de saber que Jesús, nuestra cabeza, está en el cielo y un día podremos gozar con Él. Vivamos con alegria la certeza de que Cristo, mediante su espíritu, nos acompaña hasta el fin de los tiempos.