Mi servicio de videollamadas, un Jitsi propio, corre en el Mac mini sobre OrbStack. Apple ya trae contenedores nativos en macOS —sin Docker ni máquina virtual pesada— y yo soy de los que prueba lo nuevo el primer día… pero esta vez he frenado. Cuento los dos muros que me lo impiden: no hay forma nativa de orquestar varios contenedores y el reenvío del UDP que necesita el vídeo era lo más inestable. Repaso qué se movió en la última WWDC (incluido Container Machine, que tampoco encaja) y la lección que me llevo: para un experimento, lo nuevo sin pensarlo; para algo en producción que usa gente, lo aburrido que funciona le gana a lo nuevo que casi funciona. Que una cosa funcione no es excusa para dejar de mirar qué viene detrás, pero tampoco razón para cambiarla antes de tiempo.