Esos momentos dificiles donde estamos al límite, al tope de nuestra paciencia, donde volvemos una y otra vez, nos culpamos, culpamos al niño y a todo lo que podamos. En las crisis se esconde un tesoro que si somos capaces de sentir lo que usualmente reprimimos y enfrentar el camino que abre la crisis, podemos sacar gran provecho de esto y sobretodo fortalecer el vinculo con nuestros hijos