Hace algunos meses tuve el honor de llevar esta prédica a los jóvenes de mi iglesia y la quiero compartir contigo. Sé que es difícil, pero también sé que no es imposible. Dios puso un sueño en ti y uno en mi, para su gloria y honra. No lo dejemos morir. Lo hermoso de todo es que no se trata de nosotros, se trata de Dios. ¡Haz lo que tengas al frente de ti y sé obediente! Al tiempo de Dios, su sueño en ti se cumplirá. Tú sigue caminando bajo su propósito. Mi deseo que es que te animes y seas valiente para llevar a cabo esa asignación que ya Dios puse en ti. No te rindas.
¡Un abrazo!