En esta entrega del siempre refinado Club de los Pretenciosos, nos fuimos a husmear hasta Medio Oriente porque aquello ya se puso color de hormiga con brillo metálico. Resulta que el tres veces H presidente de Estados Unidos, Benjamín Netanyahu —que también es el primer ministro de Israel, porqué al parecer es el que dicta la política exterior de EEUU— salió a decir que Irán no debería existir porqué su Dios les dijo que solo ellos pueden andar en esos lares del mundo; por lo que, si no se desocupan solitos los iranies, pues que el ejército norteamericano les va a tocar la puerta, pero no precisamente para pedir azúcar. Mientras que, del otro lado, el gobierno teocrático básicamente respondió un elegante “Oblígame, perro”, mientras presumía sus nuevos misiles como quien enseña tenis recién comprados. Y aquí nos tienen, esperando a ver en qué momento se reparten sus buenos trancazos diplomáticos termonucleares hipersónicos.
También abordamos un tema realmente escabroso como lo son las prácticas comunes de la élite global (políticos, empresarios, académicos, etc) que salieron a relucir gracias a los muy censurados archivos de Epstein, porque, sorpresa, muchas de esas teorías conspiranoicas que sonaban a delirio colectivo resultaron ser más bien etnografías involuntarias de un grupo social que parece haber extraviado la moral, la humanidad y hasta el alma en algún jet privado.