"Y dijo David a Saúl: ¿Por qué oyes las palabras de los que dicen: Mira que David procura tu mal? He aquí han visto hoy tus ojos cómo Jehová te ha puesto hoy en mis manos en la cueva; y me dijeron que te matase, pero te perdoné, porque dije: No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Jehová." (1 Samuel 24: 9, 10).Los sentimientos de Saul se conmovieron profundamente al darse cuenta de cuán completamente había estado él en el poder del hombre cuya vida buscaba.