“Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada. Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida. El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él." (2 (Samuel 15: 14).Si Dios hubiera permitido que David continuase sin ser reprendido por su pecado, y que permaneciera en paz y prosperidad en su trono mientras estaba violando los preceptos divinos, el escéptico y el infiel podrían haber tenido alguna excusa para citar la historia de David como un reproche a la religión de la Biblia. Pero en la experiencia por la que hizo pasar a David, el Señor muestra que no puede tolerar ni excusar el pecado.