“Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra." (2 Crónicas 7: 13, 14).Dios no hace acepción de personas. Desea obediencia, y bendice a los que son fieles a él. Sin embargo, todas sus promesas están condicionadas por la obediencia. No puede ser de otra manera. Dios no puede bendecir a los que rehúsan caminar en la senda de la bendición.