"(A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba. Él fue en gran manera abominable, caminando en pos de los ídolos, conforme a todo lo que hicieron los amorreos, a los cuales lanzó Jehová de delante de los hijos de Israel.)" (1 Reyes 21: 25, 26).Acab carecía de fuerza moral. Su casamiento con una mujer idólatra, de un carácter decidido y temperamento positivo, fue desastroso para él y para la nación. Como no tenía principios ni elevada norma de conducta, su carácter fue modelado con facilidad por el espíritu resuelto de Jezabel.