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“Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da a la gente para que coma. Y respondió su sirviente: ¿Cómo pondré esto delante de cien hombres? Pero él volvió a decir: Da a la gente para que coma, porque así ha dicho Jehová: Comerán, y sobrará. Entonces lo puso delante de ellos, y comieron, y les sobró, conforme a la palabra de Jehová.” (2 Reyes 4: 42-44).
Al siervo del profeta, la orden le pareció casi insensata e imposible de cumplir. ¿Qué podían hacer veinte panes de cebada y un poco de grano para saciar el hambre de cien personas?
By Daniel Alejandro Flores“Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da a la gente para que coma. Y respondió su sirviente: ¿Cómo pondré esto delante de cien hombres? Pero él volvió a decir: Da a la gente para que coma, porque así ha dicho Jehová: Comerán, y sobrará. Entonces lo puso delante de ellos, y comieron, y les sobró, conforme a la palabra de Jehová.” (2 Reyes 4: 42-44).
Al siervo del profeta, la orden le pareció casi insensata e imposible de cumplir. ¿Qué podían hacer veinte panes de cebada y un poco de grano para saciar el hambre de cien personas?