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“Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.” (S. Marcos 16: 6, 7).
Desde la muerte de Jesús, Pedro había sido atormentado por el remordimiento. No podía olvidar su vergonzosa negación del Señor y la mirada de amor y angustia que le dirigiera el Salvador. Pero el Maestro no lo había desechado.
By Daniel Alejandro Flores“Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.” (S. Marcos 16: 6, 7).
Desde la muerte de Jesús, Pedro había sido atormentado por el remordimiento. No podía olvidar su vergonzosa negación del Señor y la mirada de amor y angustia que le dirigiera el Salvador. Pero el Maestro no lo había desechado.