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“Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no deja de hablar palabras blasfemas contra este santo lugar y contra la ley. Porque le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que Moisés nos dejó. Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.” (Hechos 6: 13-15).
Aquellos que exaltaban a Moisés podían haber visto en el prisionero la misma luz santa que iluminó al profeta de la antigüedad. Pero la obstinada incredulidad y los prejuicios de los magistrados no vacilaron.
By Daniel Alejandro Flores“Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no deja de hablar palabras blasfemas contra este santo lugar y contra la ley. Porque le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que Moisés nos dejó. Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.” (Hechos 6: 13-15).
Aquellos que exaltaban a Moisés podían haber visto en el prisionero la misma luz santa que iluminó al profeta de la antigüedad. Pero la obstinada incredulidad y los prejuicios de los magistrados no vacilaron.