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“Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.” (Hechos 8: 18-20).
La actitud de Simón mostraba una incomprensión fundamental del carácter de Dios y de los dones del Espíritu. Él todavía necesitaba aprender que las cosas más preciosas de la vida no se pueden comprar con dinero.
By Daniel Alejandro Flores“Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.” (Hechos 8: 18-20).
La actitud de Simón mostraba una incomprensión fundamental del carácter de Dios y de los dones del Espíritu. Él todavía necesitaba aprender que las cosas más preciosas de la vida no se pueden comprar con dinero.