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La palabra del Señor nos anima de una forma tan especial y nos desafía también. Viviendo los tiempos que estamos viviendo, tiempos de terror, tiempos de horror, tiempos de miedo. Todos los días estamos escuchando noticias aterradoras de cómo el ser humano se levanta contra otro en violencia, en destrucción, en falta de respeto y nos sentimos, quizás, impactados por estas noticias oscuras. Por estas noticias terribles de asesinatos, violencia, robo, secuestro... Pero la palabra del Señor nos dice: "No temerás el terror nocturno." (Salmo 91:5) Yo creo que es maravilloso que nosotros podamos mirar esto porque pienso que el terror nocturno quizás incluye muchos de estos males que vienen a través del hombre. El secuestro, como dijimos, el robo, la violación, el terrorismo, las guerras... Es el miedo, el terror o la alarma que proviene de lo que el hombre hace y que muchas veces hace contra ti y contra mí.
A veces nos sentimos inseguros de salir a la calle. Queremos llegar temprano a nuestras casas y cerrar la puerta de nuestros hogares, no permitir que nadie entre y tampoco nosotros salir a ningún lado. Yo creo que es importante también derribar ese temor, ese miedo que nos paraliza y no nos permite ministrar el poder liberador de Dios. La Biblia dice: "No temerás el terror nocturno." La palabra del Señor nos afirma diciendo que "el perfecto amor echa fuera el temor".
Yo creo que el día de hoy es el mejor día de todos para afirmar esta verdad. Hecha fuera el miedo, vence tus temores, pero véncelos no en tu propio nombre ni con tus propias fuerzas, sino en el nombre de Aquel que te llamó y que te ha salvado y te dice "Yo estoy contigo para librarte." Señor, en esta hora eso es lo que estamos declarando que tú vas a bendecir la vida de aquellos que están escuchando esta palabra. Y qué van a ser, Señor, impactados por una verdad poderosa. Ministra libertad, liberación a aquellos que están en terror, en miedo, en oscuridad, indefensos. Que la gracia tuya sobreabunde, aleluya, en el corazón y que sea tu Espíritu Santo ministrando de manera especial. En el nombre poderoso de Cristo. Amén y amén.
By Pastora Lourdes Ortiz5
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La palabra del Señor nos anima de una forma tan especial y nos desafía también. Viviendo los tiempos que estamos viviendo, tiempos de terror, tiempos de horror, tiempos de miedo. Todos los días estamos escuchando noticias aterradoras de cómo el ser humano se levanta contra otro en violencia, en destrucción, en falta de respeto y nos sentimos, quizás, impactados por estas noticias oscuras. Por estas noticias terribles de asesinatos, violencia, robo, secuestro... Pero la palabra del Señor nos dice: "No temerás el terror nocturno." (Salmo 91:5) Yo creo que es maravilloso que nosotros podamos mirar esto porque pienso que el terror nocturno quizás incluye muchos de estos males que vienen a través del hombre. El secuestro, como dijimos, el robo, la violación, el terrorismo, las guerras... Es el miedo, el terror o la alarma que proviene de lo que el hombre hace y que muchas veces hace contra ti y contra mí.
A veces nos sentimos inseguros de salir a la calle. Queremos llegar temprano a nuestras casas y cerrar la puerta de nuestros hogares, no permitir que nadie entre y tampoco nosotros salir a ningún lado. Yo creo que es importante también derribar ese temor, ese miedo que nos paraliza y no nos permite ministrar el poder liberador de Dios. La Biblia dice: "No temerás el terror nocturno." La palabra del Señor nos afirma diciendo que "el perfecto amor echa fuera el temor".
Yo creo que el día de hoy es el mejor día de todos para afirmar esta verdad. Hecha fuera el miedo, vence tus temores, pero véncelos no en tu propio nombre ni con tus propias fuerzas, sino en el nombre de Aquel que te llamó y que te ha salvado y te dice "Yo estoy contigo para librarte." Señor, en esta hora eso es lo que estamos declarando que tú vas a bendecir la vida de aquellos que están escuchando esta palabra. Y qué van a ser, Señor, impactados por una verdad poderosa. Ministra libertad, liberación a aquellos que están en terror, en miedo, en oscuridad, indefensos. Que la gracia tuya sobreabunde, aleluya, en el corazón y que sea tu Espíritu Santo ministrando de manera especial. En el nombre poderoso de Cristo. Amén y amén.