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Dios les bendiga amados del Señor. La palabra de Dios es maravillosa. Nos inspira de una forma extraordinaria. Mira lo que dice el libro de Nehemías en los primeros versículos "Estas son las memorias de Nehemías, hijo de Hacalías, a fines del otoño en el mes de Quisleu del año 20 del reinado del rey Artajerjes. Me encontraba en la fortaleza de Susa, Hanani uno de mis hermanos vino a visitarme con algunos hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en Jerusalén y me dijeron: "Las cosas no andan bien. Los que regresaron a la provincia de Judá tienen grandes dificultades y viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada y las puertas fueron consumidas por el fuego." Cuando oí esto me senté a llorar. De hecho durante varios días, dice el texto, estuve de duelo. Ayuné y oré al Dios del cielo."
Qué maravilloso es poder aprender de la Palabra del Señor. Es esa palabra la que nos dirige y nos ilumina para poder descubrir y alcanzar el propósito de Dios para nuestra vida. Nehemías fue un líder extraordinario, un hombre que estaba en un lugar especial haciendo una tarea muy especial. No era cualquier persona, era el hombre de confianza del rey y sabemos por la historia que era un hombre muy amado por Artajerjes. Pero en el corazón de Nehemías había pasión y había una gran preocupación por su tierra, por su gente. Así que preguntó "¿Cómo están las cosas en Judá?"
El informe fue demoledor al saber por medio de sus hermanos que Jerusalén había sido destruida y sus habitantes estaban sumergidos en la pobreza absoluta. Desanimados, desorientados. Decide acercarse a Dios en oración pidiendo misericordia por el pueblo que amaba, y de manera maravillosa, la respuesta de Dios no se hizo esperar. La Biblia dice que cuando se levantó de la oración de Nehemías experimentó una convicción profunda de que él era parte de la solución. Tomó una decisión y decide organizar un gran proyecto para reconstruir los muros de Jerusalén. Y yo creo que Dios está buscando a otros como Nehemías. Hombres y mujeres que estén dispuestos a sentir pasión y compromiso por su pueblo, por su gente, por su familia, por sus compañeros de trabajo. Y que cuando nos levantemos de la oración podamos decir: "Señor aquí estoy. Yo quiero ser parte de la solución." Te pido, Señor, que bendigas la vida de aquellos que hoy están al alcance de nuestra voz y permite, oh Dios, que este fuego interno, que esta convicción profunda, se manifieste en la vida de aquellos que nos escuchan para que podamos, Señor amado, ser parte de la solución en este gran desafío de reconstruir nuestra ciudad. De poder levantar las manos de aquellos que se sienten desanimados, desorientados, desganados, en absoluta pobreza espiritual. Levántanos, oh Dios. Queremos, Señor, ser parte de la reconstrucción de nuestro pueblo. En Cristo Jesús. Amén.
By Pastora Lourdes Ortiz5
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Dios les bendiga amados del Señor. La palabra de Dios es maravillosa. Nos inspira de una forma extraordinaria. Mira lo que dice el libro de Nehemías en los primeros versículos "Estas son las memorias de Nehemías, hijo de Hacalías, a fines del otoño en el mes de Quisleu del año 20 del reinado del rey Artajerjes. Me encontraba en la fortaleza de Susa, Hanani uno de mis hermanos vino a visitarme con algunos hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en Jerusalén y me dijeron: "Las cosas no andan bien. Los que regresaron a la provincia de Judá tienen grandes dificultades y viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada y las puertas fueron consumidas por el fuego." Cuando oí esto me senté a llorar. De hecho durante varios días, dice el texto, estuve de duelo. Ayuné y oré al Dios del cielo."
Qué maravilloso es poder aprender de la Palabra del Señor. Es esa palabra la que nos dirige y nos ilumina para poder descubrir y alcanzar el propósito de Dios para nuestra vida. Nehemías fue un líder extraordinario, un hombre que estaba en un lugar especial haciendo una tarea muy especial. No era cualquier persona, era el hombre de confianza del rey y sabemos por la historia que era un hombre muy amado por Artajerjes. Pero en el corazón de Nehemías había pasión y había una gran preocupación por su tierra, por su gente. Así que preguntó "¿Cómo están las cosas en Judá?"
El informe fue demoledor al saber por medio de sus hermanos que Jerusalén había sido destruida y sus habitantes estaban sumergidos en la pobreza absoluta. Desanimados, desorientados. Decide acercarse a Dios en oración pidiendo misericordia por el pueblo que amaba, y de manera maravillosa, la respuesta de Dios no se hizo esperar. La Biblia dice que cuando se levantó de la oración de Nehemías experimentó una convicción profunda de que él era parte de la solución. Tomó una decisión y decide organizar un gran proyecto para reconstruir los muros de Jerusalén. Y yo creo que Dios está buscando a otros como Nehemías. Hombres y mujeres que estén dispuestos a sentir pasión y compromiso por su pueblo, por su gente, por su familia, por sus compañeros de trabajo. Y que cuando nos levantemos de la oración podamos decir: "Señor aquí estoy. Yo quiero ser parte de la solución." Te pido, Señor, que bendigas la vida de aquellos que hoy están al alcance de nuestra voz y permite, oh Dios, que este fuego interno, que esta convicción profunda, se manifieste en la vida de aquellos que nos escuchan para que podamos, Señor amado, ser parte de la solución en este gran desafío de reconstruir nuestra ciudad. De poder levantar las manos de aquellos que se sienten desanimados, desorientados, desganados, en absoluta pobreza espiritual. Levántanos, oh Dios. Queremos, Señor, ser parte de la reconstrucción de nuestro pueblo. En Cristo Jesús. Amén.