Hay sonidos que parecen no entender de calendarios.
Algunos músicos nacen en una época y allí se quedan, como fotografías en sepia: perfectos, inmóviles, parte del paisaje de su momento.
Y luego están los otros —los que no pertenecen a ninguna década—.
Aquellos cuya música respira fuera del reloj, que suenan igual de vivos hoy que hace cien años, y lo seguirán haciendo cuando ya no quede memoria de nosotros.
No es cuestión de técnica, ni siquiera de estilo.
Es algo más profundo… una manera de mirar el mundo y transformarlo en sonido.
Hay notas que envejecen; otras, simplemente maduran.
Dicen que hay músicos que pertenecen a una época… y otros que pertenecen al tiempo mismo.
Bienvenidos, bienvenidas, a “Atemporales”.