El ego es una parte de la mente que se encarga de proteger nuestra identidad y autoestima. Es como una máscara que mostramos al mundo, pero también puede convertirse en una barrera que nos limita a ser auténticos.
El ego nos aleja de la realidad y de la verdad. El ego puede distorsionar nuestra percepción del mundo, creando una imagen falsa de nosotros mismos y de los demás, llevándonos a romper el vínculo afectivo con los demás.
El ego está compuesto por nuestros pensamientos, ideas, creencias y sentimientos que fuimos acuñando desde nuestra infancia hasta la actualidad. Al ego lo sostiene el miedo, la culpa, la exigencia, el temor y la vergüenza.
Cuando usamos preguntas de poder para conocer lo que nos pasa podemos pasar del ego a la consciencia.