La esperanza aparece con frecuencia como un bien preciado. Sin ella, se nos suele decir, no hay estímulo ni fuerza para actuar por el mejoramiento de nuestras vidas. Sin embargo, en condiciones extremas, como las que enfrentan los pueblos que lidian con el fin de sus universos sociales, es la desesperanza la que aparece como fuerza motriz de formas emergentes de ser/estar en el mundo al reenfocar los esfuerzos colectivos al presente inmediato. La esperanza puede aparecer, por su parte como evasión, al desplazar la responsabilidad y la urgencia hacia un futuro indeterminado. A explorar los potenciales de la desesperanza, necesaria en un mundo inmerso en catástrofes diversas, está dedicado el programa de esta semana.