
Sign up to save your podcasts
Or


La infancia que nos tocó vivir tenía riesgos que sorprendentemente lograron que nuestra generación fuera fuerte y resiliente (no aplica para todos, pero existen casos de éxito como nosotras).
Como niñxs nos quedamos sin supervisión de un adulto por muchas horas; jugábamos diariamente en la calle, nos llenamos de heridas y moretones el cuerpo; nos hicimos responsables de los hermanxs menores; los alimentos que consumimos estaban llenos de ingredientes poco saludables y si seguimos con la lista esto no para.
Gracias a todo lo que nos enfrentamos muchos maduramos de golpe, forjamos carácter y por extraño que parezca muchos sobrevivimos sin mayores secuelas, éramos todo terreno porque en ese entonces algunos adultos daban de probar a los niñxs cerveza o cigarros; sobreproger a un infante no era una constante.
Nuestro crecimiento estuvo acompañado de mucha libertad para descubrir el mundo, fuimos afortunadxs de no conocer tan de cerca la maldad y violencia que rodea a los niñxs de nuestro tiempo. Quizá fue por eso que pudimos explorar, cometer errores y levantarnos como nada para seguir disfrutando de la vida a pesar de estar rodeados de peligros.
Actualmente analizar nuestra manera de sobrevivir en los ochenta puede sonar descabellada o monstruosa, pero sin duda disfrutamos enormemente las travesuras que hacíamos todo el tiempo y por ello somos adultos sanos y funcionales a pesar de los traumas que cargamos de aquel entonces, la vida nos enseñó que cuando te caes te levantas y sigues no hay de otra.
Mándanos mensaje en nuestro twitter @sinadieescucha; dínos de qué manera sobreviviste en tu infacia o a qué estuviste expuestx que te hizo crecer fuerte y sanx. No olvides tocarnos la campanita en la plataforma donde nos escuches, califícanos con cinco estrellas y comparte el podcast.
By Y si nadie nos escucha ¿Qué?La infancia que nos tocó vivir tenía riesgos que sorprendentemente lograron que nuestra generación fuera fuerte y resiliente (no aplica para todos, pero existen casos de éxito como nosotras).
Como niñxs nos quedamos sin supervisión de un adulto por muchas horas; jugábamos diariamente en la calle, nos llenamos de heridas y moretones el cuerpo; nos hicimos responsables de los hermanxs menores; los alimentos que consumimos estaban llenos de ingredientes poco saludables y si seguimos con la lista esto no para.
Gracias a todo lo que nos enfrentamos muchos maduramos de golpe, forjamos carácter y por extraño que parezca muchos sobrevivimos sin mayores secuelas, éramos todo terreno porque en ese entonces algunos adultos daban de probar a los niñxs cerveza o cigarros; sobreproger a un infante no era una constante.
Nuestro crecimiento estuvo acompañado de mucha libertad para descubrir el mundo, fuimos afortunadxs de no conocer tan de cerca la maldad y violencia que rodea a los niñxs de nuestro tiempo. Quizá fue por eso que pudimos explorar, cometer errores y levantarnos como nada para seguir disfrutando de la vida a pesar de estar rodeados de peligros.
Actualmente analizar nuestra manera de sobrevivir en los ochenta puede sonar descabellada o monstruosa, pero sin duda disfrutamos enormemente las travesuras que hacíamos todo el tiempo y por ello somos adultos sanos y funcionales a pesar de los traumas que cargamos de aquel entonces, la vida nos enseñó que cuando te caes te levantas y sigues no hay de otra.
Mándanos mensaje en nuestro twitter @sinadieescucha; dínos de qué manera sobreviviste en tu infacia o a qué estuviste expuestx que te hizo crecer fuerte y sanx. No olvides tocarnos la campanita en la plataforma donde nos escuches, califícanos con cinco estrellas y comparte el podcast.