En Tu Palabra

Episodio 48 - Acto de amor


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Qué bueno volver a encontrarnos en esta experiencia de reflexión en voz alta La palabra del Señor esta mañana está en Marcos capítulo 14 versículo 3 en adelante: "Mientras tanto, Jesús se encontraba en Betania, en la casa de Simón, un hombre que había tenido lepra. Mientras comía, entró una mujer con un hermoso frasco de alabastro que contenía un perfume costoso, preparado con esencias de nardo. Ella abrió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. Algunos que estaban a la mesa se indignaron. «¿Por qué desperdiciar un perfume tan costoso?—preguntaron—. ¡Podría haberse vendido por el salario de un año y el dinero dado a los pobres!». Así que la regañaron severamente. Pero Jesús respondió: «Déjenla en paz. ¿Por qué la critican por hacer algo tan bueno conmigo? Siempre habrá pobres entre ustedes, y pueden ayudarlos cuando quieran, pero a mí no siempre me tendrán. Ella hizo lo que pudo y ungió mi cuerpo en preparación para el entierro. Les digo la verdad, en cualquier lugar del mundo donde se predique la Buena Noticia, se recordará y se hablará de lo que hizo esta mujer".
Maravillosa expresión de amor. Si lo pudiéramos resumir en tres puntos importantes podría decir, primero que ella encontró una manera de expresar su amor. Algunos estudios señalan que el frasco de alabastro contenía perfume extraído de nardo puro, osea de las raíces secas de esa planta del Himalaya en la India. Un frasco lleno habría costado el equivalente al sueldo anual de un trabajador común. María lo dio generosamente y con amor. Ella no tenía vergüenza de demostrar su amor por Cristo de manera abierta. Ahora piensa en esto por un momento. ¿Se ha puesto a pensar qué diferencia haría y nos emocionáramos tanto por Jesús como por otras cosas? Pienso, también, que ella expresó su amor de manera extravagante y aunque pudiera ser a los ojos de otras personas un acto insensato, la realidad del amor hace cosas extravagantes. Todos podemos de alguna manera recordar que compramos cosas caras para regalársela a personas que amamos, nos sacrificamos para comprar recuerdos preciosos. Es el amor lo que nos hace actuar así.
El perfume que María derramó los pies de Cristo valía aproximadamente 300 denarios en aquella época. Reconocemos la magnitud de esa extravagancia cuando vemos que un denario era el salario promedio del trabajador por un día de trabajo. Si ese perfume costaba 300 denarios, equivale aproximadamente a un año de sueldo de un trabajador promedio. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús a todo esto? El testimonio de Cristo se oye de manera alta y enfática: ella hizo lo que podía. Quizás eso resume, de manera maravillosa, lo que el amor y el servicio cristiano debe ser. Hacer lo que podamos. Nos preguntamos, quizás en esta preciosa oportunidad, que hemos hecho por Jesús. ¿Cómo le expreso mi amor a Él? Dígale hoy a Cristo: "Señor, yo sólo quiero decirte que te amo y quiero expresar ese amor dándote lo más valioso que tengo, mi corazón. Pongo mi vida en tus manos y sea hecha tu voluntad".
Se cuenta la historia de un mendigo en la India que estaba todo el tiempo sentado al lado del camino pidiendo limosna. Mientras extendía la vasija, las personas que pasaban echaban algunos granos de arroz en ella. Ese era su medio de conseguir comida. Ocasionalmente, alguien dejaba caer una moneda en sus manos. Un día vio una procesión que descendía por el camino y pensó 'Eso es bueno, parece que está llegando un príncipe. Seguramente, me dará una moneda de oro'. Y realmente era un príncipe, se detuvo al lado del mendigo que extendió la fuente y espero ansiosamente para ver que le daría. Pero para su sorpresa, el príncipe le preguntó: ¿Me da su arroz? Y el mendigo respondió "No puedo hacerlo, es todo lo que tengo". Entonces el príncipe le dijo "Quiero su arroz". Otra vez el mendigo respondió, "No, no puedo darle el arroz. Me voy a morir de hambre". El príncipe hizo un tercer pedido por el arroz. Lentamente, el mendigo metió la mano en la fuente, tomó tres granos de arroz y los puso en la mano del príncipe. El príncipe tomo una bolsa que llevaba prendida a su cinto y le dio tres pepitas de oro. Mientras el mendigo miraba pensó con tristeza "¿Por qué no derrame todo el arroz de la fuente en sus manos? Y así es con Dios, amados del señor. Cuanto más damos, más nos devuelve. Pero aún así no confiamos en Él y tenemos miedo de dar mucho. Yo creo que el día de hoy, el Señor nos está enseñando muchas cosas. Que así nos ayude el Señor.
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En Tu PalabraBy Pastora Lourdes Ortiz

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