Pilato estaba convencido de que un tenebroso complot había sido tramado para destruir a un hombre inocente que estorbaba a los dignatarios judíos. Volviéndose a Jesús, preguntó: “¿Eres tú el Rey de los Judíos?” El Salvador contestó: “Tú lo dices.” (S. Marcos 15:2).