Pamela, Diana, Tatiana y Valkiria se encierran en un salón para hablar de su trabajo, de su mundo, de los clientes, de cómo se organizan, de lo que sienten, de lo que les piden, de lo que piden ellas, de lo que se encuentran a diario en sus ámbitos de trabajo. Las cuatro son independientes. La puerta se cerró para la charla a las cuatro de la tarde y se abrió a las cinco y diez. Este capítulo recoge, íntegro, el diálogo entre las cuatro.