María es de Rumanía. Lleva cinco años en un club del norte de España. Vino con la idea clara de empezar en el mundo de la prostitución. Y se quedó. Dice que para desarrollar bien el trabajo hay que tener un propósito, muchos principios, y no desviarse. Llegó a España muy poco antes de la pandemia. Volvió a Rumanía, pero en cuando tuvo oportunidad, regresó.