Mi homenaje a Antonio Machado
y su verso escrito en un papel arrugado.
(Estos días azules, y este sol de la infancia).
ESOS DIAS DE SIEMPRE.
No recuerdo esos días azules de que habla Machado,
quizá fuera ese sueño en colores que a veces nos regalan,
no recuerdo colores en esa tierna infancia,
la que algunos vivieron, la que sufrimos otros.
Ese sol sí lo tengo grabado en la retina
mezclado entre las hojas del árbol de morera,
para comer su fruto, mora de un dulce blanco
compartiendo después sus hojas con gusanos
que no serán de seda en mi último día.
Que pena de la historia que nos han regalado,
siempre son los que cantan sus últimos momentos
los que caen en su lecho en su último aliento,
rodeados de amor, de lágrimas, de interesado intento
de saber que les dejan escrito en testamentos.
La vida es de unos pocos, los que nacen un día
con mantel en la mesa y el desayuno puesto,
los que tienen la azada y el hatillo en la puerta
esperando que el sol luzca sin el castigo,
sin ese tórrido espanto de esperar la jornada
escribiendo en la frente arrugas que el sudor
no se atreve a escribir el dolor que revienta solo
al llegar a la casa.
Y así suelen ser esos días azules y ese sol de la infancia
de los que solo es gris el color de los días, de tardes,
de sus sueños y en un sueño se otea al final de ese túnel
la luz que se imaginan pudiera ser del sol en su infancia perdida.
Chema Muñoz©