ESOS JARDINES, SER AGUA, Y NO PERDERSE.
Voy a cruzar de un salto el jardín que nos separa, la mampara,
los rosales, para ver si se te mueve por fin ese corazón
que me trae al desconcierto desde el comienzo de un cuento
que se cuenta con pinceles.
Voy a llorarte las mieles que mis ojos te amenazan
cubriéndote de la lluvia y el cristal de estar contigo,
con las manos por la sombra que da al quicio en tu mirada.
Yo quisiera ser el agua que corre por andurriales
acariciando rosales que guardas entre tu pecho,
y no ser ese desecho que entristecido se queda
al marcharte otros caminos para amar otras veredas.
Yo quisiera, yo quisiera ese temblor que da el miedo
de perderte de mi boca, saberte vivir las voces, los gritos,
esos que dan los lamentos con el alma compungida
cuando abres las heridas, cuando el amor va muriendo.
Se destruyen esos muros por el temor de perderte,
quedan desiertos los mares e inundados los desiertos
de refugios, donde escondo las noches y los sonidos
que me golpean el alma creando una armonía de dolor,
con el trino de un encuentro que poco a poco se muere
sin libertad, con la nostalgia con la que nació un entonces
muriéndose la alegría redonda de tanto amar
soledad en una mano, en la otra lejanía.
Chema Muñoz©