A veces la emoción te arranca el micrófono de las manos para recordarte que ella merece su espacio, merece ser escuchada y honrada, pero sobretodo merece ser sentida.
A veces la emoción te arranca el micrófono de las manos para recordarte que ella merece su espacio, merece ser escuchada y honrada, pero sobretodo merece ser sentida.