España necesita un proyecto colectivo de país, como tienen las sociedades de nuestro entorno. Proyecto del que carecemos por el empecinamiento histórico de nuestra clase que, salvo en contadas ocasiones, no sabe pensar más que en su terruño político y en imponer su visión de España. De este modo se pierde la inmensa creatividad, conocimiento y saber vivir que atesoramos como sociedad, sin obtener el rendimiento y beneficio colectivo que nos debería de hacer creer en nosotros mismos y engrandecernos como pueblo.