España es un país pobre, industrialmente atrasado y corrupto. La proclamación de Alfonso XIII como rey no cambia nada. Sus alianzas con el ejército, la iglesia y las clases altas lo convierten en un rey alejado del pueblo y de sus necesidades. Hay un alto nivel de analfabetismo y de mortalidad infantil, hay hambre y falta de recursos, no hay agua corriente y las enfermedades se expanden con facilidad.