España regresa de golpe a ser un Estado conservador y tradicional en el que la religión controla la educación. La posguerra es extraordinariamente dura: el hambre, las enfermedades y las penurias de todo tipo se ceban en la población. Este panorama coincide con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y Franco quiere aprovechar de su amistad con Hitler mientras el ejército alemán lleva ventaja.