Los años 50 empiezan con un país que a duras penas sale de la pobreza y del aislamiento internacional. El final de la Segunda Guerra Mundial y la llegada de la Guerra Fría contra el comunismo son una oportunidad única de hacer nuevas alianzas con Estados Unidos y con el Vaticano. La dictadura sigue siendo represiva y la iglesia católica sigue marcando la moral de los españoles. Como vestir, como bailar, como estudiar o que leer, seguirán siendo terreno controlado por la iglesia que está al cargo de mantener un país conservador y tradicional.