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Casi 13 millones de personas, una de cada cuatro, viven en España en riesgo de pobreza. La cifra no ha variado prácticamente en un año. A pesar de que lidera el crecimiento económico en Europa, España se mantiene también en el grupo de cabeza en lo que respecta a pobreza. Esta es una de las principales conclusiones del informe 2026 sobre “El estado de la pobreza”, de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. La buena noticia es que hemos vuelto a cifras similares a las de antes de la Gran Recesión de 2008.
En especial hay que felicitarse por la disminución de la pobreza extrema. Sin embargo, se confirma que en España la pobreza y la desigualdad se disparan cuando la economía se contrae, pero su mejoría es desesperadamente lenta en tiempos de bonanza.
Entre las variables que explican la pobreza resaltan la dificultad de acceso a la vivienda para los jóvenes o la escasez de las ayudas a la infancia y a la familia. El informe llama también la atención sobre el problema del desempleo entre los mayores de 55 años o sobre la vulnerabilidad de la población de origen migrante.
Son algunas de las que el informe llama “dianas de la pobreza”, frente a las que resalta la baja eficacia de la acción protectora del Estado. España no solo gasta poco en protección social, sino que lo hace de manera poco eficiente. Se necesitan políticas a largo plazo y colaboración entre las Administraciones a partir de consensos básicos sobre las prioridades, como una vez más acaba de recordarnos la Comisión Europea, al señalar las debilidades de nuestro sistema de protección social.
By COPECasi 13 millones de personas, una de cada cuatro, viven en España en riesgo de pobreza. La cifra no ha variado prácticamente en un año. A pesar de que lidera el crecimiento económico en Europa, España se mantiene también en el grupo de cabeza en lo que respecta a pobreza. Esta es una de las principales conclusiones del informe 2026 sobre “El estado de la pobreza”, de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. La buena noticia es que hemos vuelto a cifras similares a las de antes de la Gran Recesión de 2008.
En especial hay que felicitarse por la disminución de la pobreza extrema. Sin embargo, se confirma que en España la pobreza y la desigualdad se disparan cuando la economía se contrae, pero su mejoría es desesperadamente lenta en tiempos de bonanza.
Entre las variables que explican la pobreza resaltan la dificultad de acceso a la vivienda para los jóvenes o la escasez de las ayudas a la infancia y a la familia. El informe llama también la atención sobre el problema del desempleo entre los mayores de 55 años o sobre la vulnerabilidad de la población de origen migrante.
Son algunas de las que el informe llama “dianas de la pobreza”, frente a las que resalta la baja eficacia de la acción protectora del Estado. España no solo gasta poco en protección social, sino que lo hace de manera poco eficiente. Se necesitan políticas a largo plazo y colaboración entre las Administraciones a partir de consensos básicos sobre las prioridades, como una vez más acaba de recordarnos la Comisión Europea, al señalar las debilidades de nuestro sistema de protección social.