«Espantos de agosto» es un relato de terror del maestro Gabriel García Márquez, donde aúna el "thriller" psicológico, las almas en pena y los asesinatos a sangre fría.
En sus memorias, «Vivir para contarla», Gabriel García Márquez, "Gabo", confiesa que uno de sus miedos más arraigados consiste en quedarse solo en la oscuridad a la espera de los espectros de la noche. Aquel pavor, escribe el maestro, le fue infundido en la infancia, cuando en la casa de sus abuelos le dijeron que cada habitación tenía su propio muerto y contaba con la presencia de santos de cera de tamaño natural. El pequeño Gabriel pasaba inmóvil en un rincón, asustado por las supersticiones de los adultos y los misteriosos rumores de la Aracataca nocturna.
Con el tiempo, muchos de estos recuerdos de ultratumba serían trasladados por el escritor a varios de sus reportajes, cuentos y novelas, de modo que la fantasmagoría, el mundo de las brujas y la adivinación terminarían desempeñando un papel protagonista en sus historias.