No tengamos miedo al cambio. Alcanzar la paz y la serenidad no es cuestión de un día, requiere un proceso de apertura mental al que nuestro cuerpo y nuestra mente van a oponer resistencia. Debemos vencer las inercias de pensamientos adictivos que nos apresan y limitan, que nos roban el poder que todos tenemos de transformar nuestra actitud en pro de una vida plena y feliz.