Por la década de los años 90 del siglo último, las economías más privilegiadas enrutaban hacia un diseño global basado en el empleo del conocimiento, la inversión y el comercio, a partir de las modernas tecnologías de la información y las comunicaciones, empuje no reservado a América Latina vista desde el Norte industrializado, útil solo por sus materias primas y mano de obra barata. Por Orlando Ocaña Gómez, periodista de Radio Progreso, la Onda de la Alegría.